Tribuna Marca

5 conclusiones del GP de Austria de F-1, por @JoseEspinRuiz

f1
Carlos Rojas

1. A vueltas con las normativas. Cada temporada tenemos un lío. De una forma u otra, los implicados son siempre los mismos. Todos los que habitualmente me leéis, sabéis que Sebastian Vettel no es santo de mi devoción, pero también sabéis que cuando el alemán compite, y sabe hacerlo muy bien, es un grandísimo piloto, y no se me caen los anillos en reconocerlo. Todos vimos lo sucedido en Bakú, también cómo se posicionó en parrilla en el principio de curso, y la mayoría recordamos cuando descalificó al director de carrera Charlie Whiting. Y sí, probablemente recordemos otras aventuras de nuestro involuntario protagonista.

Lo sucedido es Azerbaiyán, fue grave, muy grave. Se demostró que Hamilton no hizo nada que no estuviera respaldado por el reglamento, el mismo que los propios comisarios se pasan por el arco del triunfo semana sí, semana también. La acción, que ya calificamos de poligonera, deja muy a las claras dos cosas: primero, que a Sebastian no le gusta ir al son de los demás. Esto es obvio, lógico y normal, no deja de ser un cuatro veces campeón del mundo, y además esta año tiene coche para asaltar su quinto entorchado. Segundo, que se le permite más que a muchos pilotos, de los presentes e incluso hasta del pasado. Después de la carrera la razón la quería tener él. Lógico. A su juicio, no hizo nada malo, tan solo marcar a su oponente -de una forma bastante rastrerilla, sí, pero solo lo marcó-. Todos esperábamos lo que dice el reglamento: si hubiera habido dos incorrecciones, a Hamilton se le hubiera penalizado con lo que sufrió Vettel, un Stop and Go de 10 segundos. Esto si hubiera sido ilegal lo suyo, que no lo fue. Por su parte, a Vettel le caería una bandera negra y la consiguiente exclusión de la carrera, pero no fue así, y al final el alemán, que a priori tenía pocas opciones de ganar, acabo por delante del británico.
Lo mejor de todo esto fue el paripé que se montó en la sede de la FIA en París. Con una disculpa y un “no volverá a pasar”, todo solucionado. Perfecto. Menos mal que al menos alguien habló con el piloto alemán y le aconsejó pedir perdón y pasar página.

Sin embargo, ¿y el mensaje que se deja a los que empiezan? ¿Y la sensación de impunidad hacia otros pilotos? Todo se arregla con servicios educativos en pos de la seguridad y las buenas formas a la hora de entender las normas en categorías inferiores. Señores de la FIA, son ustedes unos fenómenos. Y el colmo llegó en la salida del GP de Austria, donde pareció que Bottas se saltaba la salida, pero luego resulta que el tiempo de reacción fue el correcto porque así lo indica un sensor. Si hubiera sido otro piloto,en otro coche, hubiéramos visto a nuestro querido Charlie Whiting señalarlo con el dedo a modo “te pillé”, como hizo con Alonso cuando el asturiano pilotaba el coche rojo y el piloto a batir era el propio Sebastian Vettel.

2. Bottas sí puede ser juez. Una buena calificación le valió a Valtteri Bottas la ‘pole position’ de la novena prueba del curso. La salida, según el sensor de FIA, fue perfecta, y controló la carrera casi en su totalidad hasta que a pocas vueltas del final un Vettel desatado casi le arrebata una victoria que debió cerrar muchas vueltas antes.

Esto nos deja claro que de los dos finlandeses con vitola de escuderos, el que sí resta puntos a los rivales es Valtteri. Mientras, Kimi ni está ni se le espera. Y es que la mejor noticia para Lewis Hamilton, penalizado en esta carrera por la sustitución de la caja de cambio, es que ganara su compañero, y que la sangría de puntos respecto a su máximo rival no fuera mayor.

Segunda victoria de Valtteri en su carrera, y por el bien de su equipo, su compañero y la competición, esperemos que no sea la última, que no lo será.

3. La clase media sigue dando el espectáculo. Habitualmente en este apartado dedicado a la clase media hablamos de los de siempre, Force India, que por cierto siguen estando al pie del cañón para ofrecernos carreras más que entretenidas. Pero en esta ocasión tenemos un invitado especial. Romain Grosjean colocó al Haas en la pomada, y tanto en clasificación como en carrera fue el primero de los otros. Esto, para un piloto que había firmado como mejor puesto un octavo en Mónaco, ya es dar un gran paso adelante. Esperemos que se mantenga ahí, y que lleguen cuantos más mejor. De este modo, nos divertiremos mucho más.

4. Un blando demasiado duro. Cuando lo que no ha de durar mucho dura demasiado resta emoción a cualquier cosa, y esto Pirelli lo domina como nadie. Podemos estar de acuerdo que en un circuito donde el tiempo por vuelta no rebasa mucho más de un minuto pueda haber poco desgaste, y que las vueltas sean más o menos ficticias, pero dar 44 vueltas, como hizo Kimi, con el ultra blando creo que es demasiado, y ya no contemos las 38 de Ricciardo con el súper blando, o las 56 de Hülkenberg con el blando. Pocas se me antojan al ver la vueltas que muchos pilotos dieron con el ultra blando, en muchos casos por encima de los 40 giros. De cara al GP británico de la próxima semana nos auguran más paradas, pues Pirelli se va a atrever a llevar por vez primera el compuesto súper blando a tierras inglesas. Esperemos que estén a la altura de la exigencia para gomas que tiene Silverstone.

5. En boca cerrada no entran moscas. El refranero tiene muchas frases para señalar a los que se pasan con lo que dicen, y ya sabemos que por la boca muere el pez. En un GP de Austria, donde los nuestros no estuvieron acompañados por el factor suerte en carrera, Alonso no completó una vuelta por una colisión con Kvyat, y Sainz no acabó la carrera por avería en un Toro Rosso. Creo que de vez en cuando hay que dejar de enviar mensajes, con más o menos acierto, independientemente de que se tenga o no razón, como es el caso de Fernando Alonso con su McLaren-Honda, pero es que siempre la misma cantinela agota. Tengo gran admiración por el asturiano, es un piloto sublime, y con un coche que ande sería un espectáculo digno de ver en esta nueva etapa de la F1, pero estoy cansado de escucharle carrera tras carrera lo mismo, lo cual ya sabemos todos.

Por su parte, Carlos Sainz es un piloto con un futuro más que prometedor. Está claro que lo lógico y normal es que más pronto que tarde conduzca un coche con garantías de ganar carreras y, por qué no, optar al campeonato. Red Bull sería su paso natural, pero Verstappen y Ricciardo son jóvenes y ambiciosos, y si uno de los dos no sale, complicado lo tiene en el equipo A de la bebida energética. Tiene a Fernando Alonso, el espejo donde se mira, y bien sabemos de su calidad, pero también copia esos momentos de “bocachanclismo” que no le benefician en nada. Esto ha hecho que ya le hayan llamado la atención desde el seno de Red Bull. Horner y Marko se han hecho eco de sus últimas declaraciones, y espero que en un futuro sea algo más cuidadoso. Si tiene alguna oferta interesante, que la acepte, y si no, que espere su momento donde está.

Sin mucho tiempo para asimilar todo esto, la F1 vuelve a sus orígenes. Siempre es un momento de culto disfrutar una carrera en el mítico trazado de Silverstone.

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