Tribuna Marca

5 conclusions del GP d’Austràlia de F1, per @JoseEspinRuiz

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Jose Espín

1. Nueva era de la F1. Cambio de dueños, cambio de normativa, cambio radical en los monoplazas, cambio de colores en muchas escuderías y hasta cambio de cromos en diferentes asientos. Se apagaron los semáforos en Albert Park, Melbourne esperaba con ansia, como todos nosotros, que pasaran esos más de cien días para volver a ver el excitante momento que inaugurara el curso 2017 de la Fórmula 1.
La temporada 2017 se presenta interesante, parece que hay campeonato y las nuevas normas favorecen que todo, por lo menos para dos escuderías, y esperamos una tercera, se junte mucho más. La primera impresión es visual, los coches gustan más, y los colores en muchos de ellos favorecen ese gusto.

En Barcelona vimos que quien mandaba lo seguía haciendo pero con la distancia más corta con respecto a sus perseguidores y Australia ha dado la razón, una victoria inesperada de un Sebastian Vettel que deja muy a la claras que tiene hambre de victorias. De momento tenemos campeonato. Pero todo cambio conlleva ciertos puntos de insatisfacción, y ahí sí que los que lo van a sufrir so los aficionados. Los nuevos coches son mejores aerodinámicamente hablando, también son más potentes y más veloces, por lo que adelantar, se va a poner muy caro y ver a tres coches en paralelo jugando algo más que la posición será complicado de ver. Raimon Duran me devolvió a la realidad una vez acabada la carrera. Eso sí, los pocos que haya serán como el de Sergio “Checo” Pérez a Carlos Sainz, los de casta, los que van cargados de testiculina y no exentos de plegaria para que el otro entienda que lo tiene perdido y no se produzcan excesos de celo por mantener algo difícilmente salvable.

Lo que no cambia son las ruedas… ni su fabricante: siguen siendo redondas, pero también sabemos que junto a las cucarachas serían lo único que sobreviviría a un holocausto nuclear. Seguimos bien en este aspecto. Todo acaba de empezar, y tiene buena pinta, veremos la siguiente como se les da.

2. Ferrari is back. Son los triunfadores del fin de semana, sin lugar a dudas, supieron leer la carrera, buscaron su suerte, porque a esa malvada que suele ser muy esquiva hay que buscarla con ahínco.
Acertaron con la estrategia, y esto vuelve a ser noticia, gracias al planteamiento de Iñaki Rueda, jefe de estrategia del equipo de Maranello, y si en Ferrari aciertan con el arte de la estrategia, con coche mínimamente inferior, sacaran muchas carreras adelante.
Sebastian Vettel volvió, y lo hace para quedarse mucho tiempo ahí arriba. Liderando la clasificación, ganó con solvencia y sin errores, metió presión a Hamilton cuando fue necesario y se llevó el gato al agua. Imaginamos que querrá quitarse ese sambenito que le persigue después de sus cuatro mundiales con Red Bull. Sin embargo, el que no estuvo a la altura fue Kimi Räikkönen, fue cuarto, pero seguro que lo vamos a ver peleando por victorias como la de su compañero en Australia.

3. Un favorito no tiene que serlo solo, ha de demostrarlo constantemente… Y esto es precisamente lo que no hizo Mercedes. Consiguieron la pole con Lewis Hamilton, sí, y Valtteri Bottas estuvo muy cerca de ser segundo, a tan solo 25 milésimas. Pero en carrera, cuando vas primero, no tienes que ser el primero en todo, solo en la meta, y entrar primero a box no fue buena idea, como tampoco el momento. Por poca adherencia que tengas, son los otros los que tienen que inventar, pero si no hay más remedio, elige otro momento donde no salgas en medio del tráfico. Y si encima sales detrás de Verstappen, con la dificultad que hay para adelantar, date por muerto. Pues todo esto le pasó a Hamilton. No pudo, no supo o no le hicieron ver cómo gestionar esta situación, se desesperó y cometió errores, pequeños, pero errores. Ni que decir tiene que los 30 hombres que están en Brackley controlando la estrategia metieron la pata hasta el fondo.

No sabemos si la marcha de Nico Rosberg los ha dejado tocados, o que simplemente Hamilton se ve tan superior a Bottas que piensa que esto se gana con la gorra y paseando a Roscoe. Pues bien, que se ande con ojito, que Valtteri fue de menos a más, y no lo pilló de milagro.

4. El desastre de cada año, y ya van tres, lo volvimos a ver de la mano de McLaren-Honda. Pese a su bonito coche, aunque si en vez de negro hubiese sido blanco gustaría más a los aficionados, pero su mal estreno en los test de Barcelona, con múltiples problemas de Unidad de Potencia, made in Sakura, que no recupera energía, que no permitió probar si ese chasis va bien, si esa aerodinámica funciona dejó caras largas en Woking, y sobre todo en un frustrado Fernando Alonso que ya no sabe donde esconderse cuando la prensa le pregunta por sus sensaciones. Todos esperábamos que como mucho ese MCL32 no aguantara más de 20 vueltas, que más o menos fue el tope máximo que llegaron a rodar seguido en Barcelona, pero una vez más el asturiano nos sorprendió, clasificó el decimotercero, y se metió en Q2, algo inaudito pero en manos de Alonso todo puede ser posible. Llegó a rodar en los puntos, ya a falta de pocas vueltas, después de ser protagonista de la secuencia del GP, cuando fue rebasado por Ocon y Hülkenberg. Tomó camino a casa terminando su carrera antes de tiempo, por una rotura en la suspensión. Al asturiano, como él mismo comentó ante la prensa, no le basta con hacer algún punto, él se unió al proyecto para ganar, y de momento solo tiene disgustos que no tienen pinta de evitar en un futuro muy cercano, ni lejano.
5. La clase media de la parrilla está a mucha distancia de la cabeza. De hecho, hasta el séptimo fue doblado. Eso sí, nos van a presentar una batalla increíble carrera tras carrera, si de ese pelotón eliminamos a Red Bull, que más pronto que tarde estarán peleando con Mercedes y Ferrari, nos quedan los de siempre, liderados por un magnifico Sergio Pérez, que con su Force India ve las cosas de color de rosa. Carlos Sainz está ahí, y deja sensaciones de aspirar a un volante de categoría en la próxima temporada, entró en Q3 y clasificó octavo acabando la carrera en la misma posición. Si Renault da con la tecla adecuada lo veremos más arriba. Felipe Massa pasó de ser un retirado a liderar un equipo huérfano de líder tras la marcha de Bottas a Mercedes, su compañero, Lance Stroll, va camino de convertirse en el nuevo Pastor Maldonado, si no es que lo ha superado ya. El dinero no da lecciones de pilotaje, pero si lo tienes por castigo es más fácil pilotar un F1. Por su parte, Max Verstappen aguó la fiesta a Hamilton, y acabó quinto, se libró de los problemas mecánicos que lastraron a su compañero Ricciardo y buscó la vuelta rápida. Parece que esa manía va con el equipo y la satisfacción personal de los pilotos Red Bull.

La próxima cita será en China, donde la potencia sí es importante con la recta de 1,3 km. Comprobaremos si lo de Ferrari es flor de un día, y lo de Mercedes un mal día en la oficina. También si en McLaren van a sufrir como perros y el resto intentará mojarle la oreja a los favoritos.

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