Tribuna Marca

5 conclusions del GP de Rússia, per @JoseEspinRuiz

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Jose Espín

1. Redención finlandesa. No hay mejor manera de callar bocas que ganando, no hay mejor manera de tapar un mal fin de semana y ciertas carencias de tu coche y equipo que dando un golpe sobre la mesa y demostrando que a veces el vértigo de verse arriba puede jugarte una mala pasada cuando tu hábitat natural nunca había sido la zona noble de la parrilla.

En Bahréin se le pegó mucho a Valtteri Bottas, cuando se esperaba que, saliendo desde la pole y con ese coche, debía ganar sí o sí, pero la mala gestión propia en la conducción y ajena con las paradas lo relegó a un tercer puesto que abría el debate sobre si era el piloto ideal para Mercedes.

Dos semanas y más de 80 carreras después hace una jornada perfecta, sus detractores se esconden y salen sus fans de “toda la vida” sacando pecho, los mismos que le pegan a todo lo que huele a Ferrari y a Vettel.

Lo cierto es que hizo una carrera perfecta, marcada en tres actos, porque el GP no tuvo mucho más. La salida fue sencillamente brutal, tuvo a menos de una décima la pole, pero salía desde la tercera posición, marcó muy bien los tempos y ganó la mano a Vettel antes de la primera curva. El Coche de Seguridad, pareció que no le beneficiaba, pero cuando éste abandonó el trazado, Bottas fue más listo que ninguno y gestionó de manera brillante el despiste general y sacó unos segundos vitales para conseguir el objetivo.
Las diez últimas vueltas fueron de infarto; Vettel apretaba y llegaba pero después tendría que pasar en pista y eso ya era otro cantar. Aun así, gestionó muy bien la ansiedad, aunque cometió un error común al verse tan cerca y presionado, una clavada de frenos, que permitía al alemán de Ferrari pegarse como una lapa a su cola. En distancia de DRS, Valtteri estuvo fino y salió airoso de todo, incluso supo lidiar muy bien en la última vuelta los doblados, aprovechando su DRS y metiendo a Massa en una zona complicada de adelanta entre él y Sebastian.

Victoria que alivia un mal fin de semana de Mercedes, victoria que calla todo tipo de suspicacias sobre su fichaje, victoria que corona al finlandés en el Olimpo de la Fórmula 1 y sigue dejando este mundial más abierto que nunca, sobre todo cuando Hamilton sufrió lo indecible para completar la carrera, la ventaja que tienen rojos y plateados es que la distancia con los demás es demasiado grande y pudo vivir una carera aciaga pero sin sobresaltos.

2. La pole no garantiza nada. Si en Bahréin vimos como a Bottas se le caía todo, en Rusia confirmamos que un exceso de confianza te deja con cara de tonto. Esto le pasó a Ferrari: dominaron el fin de semana casi a placer, hicieron una pole y doblete que no recordaban ni los más viejos del lugar, Singapur 2015 para Vettel en pole y Francia 2008 para Massa y Räikkönen en doblete. Viendo su dominio, parecía que no iban a dejar ni las migajas, pero emergió el otro finlandés para dejarlos compuestos y sin victoria.

Se durmieron en la salida, no estuvieron finos en el SC y cuando su gestión de neumáticos parecía que los iba a poner donde merecían, visto lo acontecido desde el viernes, una mala parada de Vettel los dejó sin el ansiado premio.

Eso sí, vimos al mejor Sebastian Vettel, persistente, tenaz, dando vuelta tras vuelta como un reloj recortando décima a décima la distancia con Bottas, pero no llegó por un pelo. También vimos la otra cara del alemán, la de no saber encajar una derrota, la de su dedito, pero no para celebrar su P1 sino para dedicar a otro piloto un gesto feo, indigno de un gran campeón, que este año está recobrando el crédito y haciéndose valedor de ese gran palmarés que ostenta.

Kimi por fin apareció. Esperábamos mucho de los finlandeses, tanto del plateado como del rojo. Se le escapó la pole por 59 milésimas, como su compañero se durmió en la salida, y tampoco es que tuviera demasiado ritmo en carrera, pese a todo una tercera plaza final que por el momento le otorga la cuartada perfecta para dejar de ser el blanco de muchas críticas.

3. Volvió el aburrimiento. Sí, con esta frase se podría definir lo que fue el GP de Rusia. Utilizo esta palabra, aburrimiento, porque las otras que tengo en mente no son adecuadas ni políticamente correctas.  52 vueltas de tedio y predecibles. 52 vueltas que no merecemos los que gustamos de la máxima competición del MotorSport. Rusia nos ofreció justo lo que nadie quiere ver en una carrera de Fórmula 1. Más le vale a Liberty Media tomar buena nota de este tostón y poner los medios necesarios para que no se vuelva a repetir.

Veníamos de Australia, China y Bahréin con la moral por las nubes, y nos encontramos con esta patraña de carrera, la cual de las 52 vueltas sobraron de la 2 a la 44.  La salida, la colisión entre Palmer y Grosjean y la caza infructífera de Vettel sobre Bottas al final del GP fueron lo único salvable. Adelantamientos digno de recordar, ninguno; situaciones que te levanten del asiento, ninguna.
Bottas ganó una carrera que todo el mundo quisiera olvidar, todos menos el que la gestionó como debía.

4. Hasta las piedras tienen un desgaste. Y es que el nivel de degradación de Pirelli o “Piedrelli”, que es el material con lo que se fabrican las cápsulas espaciales para la reentré en la atmosfera terrestre, es increíble.

Ya avisábamos que esta carrera iba a ser predecible, que el circuito no degradaría la goma, pero aun así la elección del neumático para esta cita parecía la adecuada. Sin embargo, todo lo que presuponíamos se fue al traste cuando descubrimos que los Ultra Blandos (púrpuras), siguen siendo indestructibles, y ya no digamos los Súper Blandos (rojos). Mi refugio nuclear lo fabricaré con estos compuestos.
Nico Hülkenberg rodó nada más y nada menos que 40 vueltas con los Ultrasoft, mientras que Sebastian Vettel, jugándose la carrera, 34 vueltas con el mismo compuesto. ¿Es que nadie es capaz de hacer entender a Pirelli que esto no es bueno, ni para ellos, ni para el espectáculo, ni para nada? ¿Es que nadie les va a explicar que son el hazmerreír de las competiciones de motor? ¿O es que viven en otro mundo donde se pasan la vida dándose palmaditas en la espalda y diciéndose lo buenos que son? Por favor, que abran la puerta a otro fabricante de neumáticos, que permitan una lucha diferente y eso sí beneficiará al usuario final… y de paso también al espectáculo de la F1.

5. Un punto por aquí, ni salir por allá. Carlos Sainz y Fernando Alonso vivieron un vía crucis particular en Sochi. El primero salvó la papeleta con un punto final -la sanción que arrastraba del GP anterior fue una losa complicada-, además de su lucha particular con Kevin Magnussen, que para cuando pudo superarlo en los boxes el resto estaba muy distantes para poderles hacer frente. Acabó por delante de su compañero y eso es otra victoria, por lo que, visto lo acontecido, es para estar contentos.

Por otro lado, se esperaba esa pequeña evolución en el box de McLaren por parte de Honda. Los test de Bahréin tras el GP daban atisbos de mejora, pero lo que en carreras anteriores le había pasado a Vandoorne en esta ocasión le sucedió a Fernando Alonso, que en la vuelta de formación se quedó tirado y no pudo ni tomar la salida. Difícil es la situación entre McLaren, Honda y Alonso, y mucho ha de cambiar todo para que se vea luz al final de un túnel que se está haciendo muy, muy largo. McLaren no merece estar en esta situación; Honda, por su prestigio, ha de hacer algo con urgencia. Y mientras, a Fernando Alonso se le acaba el tiempo y la paciencia.

Por cierto, Stoffel acabó la carrera, no sé si serán brotes verdes, pero aquí no se consuela el que no quiere.

Por fin, la próxima cita será en Europa. La F1 vuelve a casa… y la veremos desde casa. Montmeló ya espera al ‘gran circo’.

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