Tribuna Marca

Correr o no correr, esa es la cuestión

xavi messi
Alejandro Rodriguez

Antes de empezar a derramar teorías absurdas o de intentar saber cual es la receta para que un equipo rinda bien, es necesario saber que el único jugador que se salva de la quema es Lionel Messi. Él es el único que tiene licencia, absolutamente justificada, para no correr como el resto. No son privilegios que se le hayan otorgado por decreto, puesto que se ha ganado el jornal cada tres días. Eso sí, un dato, durante los últimos 11 años. Títulos a parte, puesto que son lo de menos después de ver jugar a Leo, el argentino justifica su dosificación física con actuaciones habitualmente decisivas. Es tan superior leyendo jugadas, escogiendo el mejor pase, encontrando el espacio o resolviendo acciones que puede correr lo estrictamente necesario.



Al grano. El Barça corrió 7 kilómetros más que el Real Madrid en el clásico del domingo pasado. Un dato analizable y interpretable a gusto del consumidor pero el Barça ganó. Si bien es cierto que fue por una genialidad de Messi, lo que también es irrefutable es que en el partido los azulgrana dieron más sensación de equipo que los de Zidane. Estuvieron más concentrados que el rival y supieron jugar la mayoría de fases del encuentro con implicación y cabeza. Entonces, cuando echas la vista atrás, ves que en las dos debacles que ha sufrido el equipo catalán esta temporada, París y Turín, los azulgrana han corrido menos que el rival. Bastante menos, 8 y 10 kilómetros respectivamente. Los resultados de los partidos no hace falta que los recuerde pero aunque para muchos este sea un dato sin más, es  mucho más ilustrativo de lo que creen.



El fútbol ha evolucionado a pasos agigantados en los últimos 20 años y el mejor equipo de este tramo, el Barça de Guardiola, que sublimó el fútbol de posesión, ya corría más que su oponente. Por ejemplo, en una de sus exhibiciones, en la Champions League del 2011 ante el Arsenal en los octavos de final, corrió 5 kilómetros más que los de Wenger. Aunque ese equipo estuviera muy bien colocado, y eso provocaba que tuviera que desplazarse menor distancia, también era infalible en la presión. Se movía como un acordeón y, sin balón, era voraz para recuperarlo como ninguno. Paradójicamente el Barça de Luís Enrique, vertical y descontrolado para los que saben, ganó la máxima competición continental de clubes, siendo el decimocuarto equipo que corrió menos de la competición. Aunque, estadísticas de la UEFA en mano, fue, de los ‘grandes’, el que más kilómetros hizo junto al Bayern de Múnich de Guardiola, que cayó en semifinales ante los azulgrana. 



En su época, Carles Rexach, mito del barcelonismo, dijo que correr era de cobardes pero ahora, en el futbol moderno, o das la cara o te la pintan. Partiendo de la base que el Barça es el equipo que mayor posesión de balón ha tenido en la última década, es sorprendente que sea de los que más corre durante los partidos. Eso evidencia que una cosa no quita la otra. Los mejores equipos son los que corren en bloque y sino que se lo digan al Atlético de Madrid, también en el podio de esta categoría. El futbol entre estos dos equipos citados es absolutamente antagónico pero con o sin balón, si corres con cabeza el rival tendrá problemas para defenderte, cuando atacas, y en la salida del balón, cuando defiendes. La intensidad no entiende de posesiones ni posiciones, si se aplica con sentido grupal, gana títulos. Un último dato para acabar de atarlo todo.

Xavi Hernández,  ex jugador del Barça, fue el jugador que más corrió en las ediciones de la Champions League del 2009, 2010 y 2011, casi 12 kilómetros de media. En esos tres años, los azulgrana ganaron 2 de esas ediciones y llegaron a semifinales en la otra exhibiendo el mejor futbol que recuerdan las mentes pensantes. Una pequeñez que ahí queda.

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